En un escenario paradójico, Bogotá enfrenta una de las crisis hídricas más críticas de los últimos años. A pesar de las lluvias que han provocado inundaciones en algunas zonas de la ciudad, los embalses que abastecen el sistema hídrico capitalino se encuentran en niveles alarmantemente bajos, obligando a las autoridades a implementar un riguroso plan de racionamiento de agua.
Embalses en niveles críticos
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha informado que el embalse de Chingaza, una de las principales fuentes de abastecimiento de la ciudad, registra un nivel de apenas el 38,84% de su capacidad. Otros embalses también muestran cifras preocupantes: Lechuza se encuentra al 32,38%, Tominé al 42,57%, el Agregado Norte al 83,63% y el Agregado Sur al 48,61%. Estos valores reflejan una situación crítica que amenaza el suministro de agua para millones de ciudadanos.
La reducción en los niveles de los embalses ha sido atribuida a la disminución de lluvias en los últimos meses, sumada al incremento en la demanda de agua por parte de la población. Esta combinación ha generado una situación insostenible que ha obligado a la Alcaldía de Bogotá y a las empresas encargadas del suministro de agua a tomar medidas drásticas para garantizar el acceso equitativo al recurso.
Cronograma de racionamiento en la ciudad
Como respuesta a la crisis, la administración distrital ha establecido un cronograma de racionamiento que regirá durante marzo de 2025. Este plan afectará diferentes localidades en días específicos para reducir el consumo y preservar el suministro de agua.
Las zonas afectadas han sido divididas en turnos, distribuidos de la siguiente manera:
- Turno 1: Antonio Nariño, Chapinero, La Candelaria, Los Mártires, Rafael Uribe Uribe y Santa Fe.
- Turno 2: Engativá, Fontibón y Teusaquillo.
- Turno 3: Barrios Unidos, Suba (sectores 1 y 2).
- Turno 4: San Cristóbal, Usme y Tunjuelito.
- Turno 5: Kennedy (zonas 1 y 2).
- Turno 6: Bosa (sectores 1 y 2).
- Turno 7: Ciudad Bolívar (sectores 1 y 2).
- Turno 8: Usaquén, Suba (sectores 3 y 4).
- Turno 9: Chapinero alto y localidades aledañas.
El racionamiento consistirá en la suspensión del servicio durante 24 horas en cada una de estas zonas, con la finalidad de distribuir equitativamente el recurso disponible y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.
Cierre de parques para optimizar el uso del agua
Además de la restricción en el servicio, las autoridades han ordenado el cierre temporal de once parques públicos el 1 de marzo como parte de las medidas para optimizar el consumo de agua. Entre los parques afectados se encuentran:
- Tunjuelito: Parque Nuevo Muzú.
- Bosa: Naranjos, Autopista Sur, Clarelandia, Palestina, El Recreo y Urbanización La Esperanza.
- Kennedy: Tímiza, Las Margaritas – Gilma Jiménez y Cancha Techo.
- Ciudad Bolívar: Urbanización La Estancia.
El cierre de estos espacios se debe a la necesidad de reducir el uso del agua en el mantenimiento de las áreas verdes, limpieza y otras actividades que requieren grandes cantidades del recurso.
Llamado a la ciudadanía para el ahorro de agua
Las autoridades han hecho un llamado urgente a los ciudadanos para adoptar hábitos de ahorro de agua en sus hogares y lugares de trabajo. Algunas de las recomendaciones incluyen:
- Reducir el tiempo en la ducha.
- Cerrar la llave mientras se cepillan los dientes o se lavan los platos.
- Reutilizar el agua en actividades domésticas, como el lavado de ropa y la limpieza del hogar.
- Evitar el riego excesivo de jardines y cultivos.
- Reportar fugas de agua en las redes de distribución.
El impacto de la crisis hídrica no solo afecta el consumo doméstico, sino también el funcionamiento de hospitales, escuelas, industrias y comercios que dependen del suministro constante de agua para sus operaciones diarias.
Un futuro incierto para Bogotá
La situación que enfrenta Bogotá refleja un problema estructural que se ha venido agravando con el tiempo debido al crecimiento descontrolado de la ciudad, la falta de infraestructura para el almacenamiento de agua y los efectos del cambio climático. A pesar de las lluvias recientes, la falta de capacidad para retener y administrar el recurso ha llevado a la capital a un punto crítico.
Las autoridades han advertido que, si las condiciones climáticas no mejoran y no se reducen los niveles de consumo, el racionamiento podría extenderse por varios meses, afectando aún más la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Mientras tanto, los bogotanos deberán adaptarse a esta nueva realidad y asumir el reto de hacer un uso más responsable del agua, un recurso vital que hoy se encuentra en peligro.