TERREMOTO EN COLOMBIA DEJA MÁS DE 300 MUERTOS: CRECE EL BALANCE DE VÍCTIMAS Y DAÑOS EN 15 DEPARTAMENTOS

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto continúa dejando un saldo devastador. Los reportes más recientes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) elevan el balance a 321 personas fallecidas, 4.595 heridas y 257 desaparecidas, mientras miles de familias enfrentan la pérdida total o parcial de sus viviendas.

Bogotá D.C. Colombia continúa dimensionando las consecuencias humanas y materiales del terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto, cuyo epicentro estuvo cerca de San José del Palmar, Chocó, y que provocó graves afectaciones en diferentes regiones del país.

El presidente Abelardo de la Espriella ha presentado balances sobre la emergencia y las medidas adoptadas por su Gobierno para atender a las poblaciones damnificadas. Sin embargo, las cifras han cambiado a medida que los organismos de emergencia consolidan información proveniente de los territorios.

De acuerdo con uno de los reportes más recientes de la UNGRD, divulgado el 21 de agosto, la tragedia deja 321 muertos, 4.595 heridos y 257 personas desaparecidas. Además, los equipos de emergencia habían logrado rescatar con vida a 364 personas.

MÁS DE 30.000 VIVIENDAS DESTRUIDAS

La magnitud de la emergencia también se refleja en los daños ocasionados a viviendas e infraestructura.

El balance de la UNGRD señala que más de 30.800 viviendas fueron destruidas, mientras alrededor de 152.000 presentan diferentes niveles de afectación. También se reportan más de 300 edificaciones colapsadas.

La emergencia ha golpeado especialmente a comunidades del occidente colombiano. En Chocó, una de las regiones más afectadas y donde se localizó el epicentro, unas 69.000 personas habrían resultado damnificadas o desplazadas por las consecuencias del terremoto.

Las dificultades de acceso a diferentes zonas rurales también han complicado la evaluación de los daños y la llegada de asistencia humanitaria.

El terremoto afectó además centros educativos, hospitales, carreteras, redes de servicios públicos y otras infraestructuras esenciales.

GOBIERNO ESTIMA PÉRDIDAS POR $30 BILLONES

El impacto económico también comienza a dimensionarse.

El presidente De la Espriella estimó preliminarmente las pérdidas ocasionadas por el terremoto en aproximadamente $30 billones, equivalentes a unos US$9.600 millones.

De esa cifra, aproximadamente $24,5 billones corresponderían a daños en edificaciones y otros $5,5 billones a infraestructura.

Las cifras son preliminares y podrían modificarse a medida que las autoridades completen las evaluaciones técnicas en los municipios afectados.

La reconstrucción será uno de los principales desafíos del Gobierno durante los próximos meses y años, especialmente en las poblaciones donde miles de viviendas quedaron inhabitables.

DECLARADA EMERGENCIA ECONÓMICA, SOCIAL Y ECOLÓGICA

Ante la dimensión del desastre, el Gobierno firmó un decreto de emergencia económica, social y ecológica para movilizar recursos y adoptar medidas extraordinarias destinadas a atender a los damnificados y avanzar en la reconstrucción.

El Ejecutivo ha señalado que los programas no estarán limitados a la reconstrucción de viviendas, sino que deberán contemplar también comercios, hospitales, instituciones educativas e infraestructura pública destruida o afectada.

La situación fiscal del país, sin embargo, representa otro desafío. El Gobierno ha reconocido que los recursos ordinarios disponibles no serían suficientes para cubrir la totalidad de las necesidades derivadas de la emergencia.

DIFERENCIAS ENTRE LOS BALANCES DEL GOBIERNO Y LAS ENTIDADES

Durante los días posteriores al terremoto también surgieron diferencias entre algunos balances presentados por el presidente y los registros consolidados por las entidades encargadas de atender la emergencia.

En uno de sus informes, De la Espriella reportó 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. Sin embargo, para ese momento otras entidades oficiales manejaban cifras superiores en algunas categorías, especialmente en el número de desaparecidos.

Los balances posteriores continuaron aumentando conforme avanzaron las labores de búsqueda y las autoridades locales remitieron nueva información.

Por esa razón, las cifras de víctimas y daños deben considerarse dinámicas mientras continúan las verificaciones en los territorios.

Colombia entra ahora en una etapa que combina la búsqueda de personas desaparecidas, la atención de miles de damnificados y el inicio de un proceso de reconstrucción que podría extenderse durante varios años.

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