Puerto Rico, 25 de agosto de 2025.
La comunidad de Aibonito aún está conmocionada tras el brutal ataque contra Gabriela Nicole Pratts Rosario, una adolescente de 16 años asesinada a puñaladas frente a su madre durante una fiesta. Uno de sus amigos, víctima también del ataque, ha roto el silencio desde la clínica, relatando lo que vivió mientras intentaba defenderla.
Detalles del ataque
El ataque ocurrió durante una celebración de fin de verano el pasado 11 de agosto. Gabriela estuvo acompañada de su madre, quien quería protegerla a raíz de conflictos previos. Al retirarse, ambas fueron interceptadas por un grupo de seis agresoras, entre ellas niñas y mujeres jóvenes. Mientras unas inmovilizaban a la madre, otra usó un objeto puntiagudo para apuñalar brutalmente a la joven.
Uno de los testigos, también menor de edad, intentó salir en su defensa. Aunque fue alcanzado por una puñalada en la espalda, logró sobrevivir y fue sometido a cirugía.
El testigo habla desde su recuperación
Con la cabeza vendada en una clínica, el joven evocó la escena con dolor: “Me apuñalaron en la espalda y se me fue la fuerza”, afirmó. Su testimonio —el primero desde que se recuperó— retrata el terror y la indefensión ante la crueldad del ataque, pero también su determinación por proteger a su amiga hasta donde pudo.
Temor y protección de testigos
Ante la exposición mediática, la Fiscalía solicitó medidas especiales para garantizar la seguridad del testigo y su familia. En un documento legal, se argumenta que permitir grabaciones o transmisiones de sus declaraciones podría poner en riesgo su integridad física y emocional, además de afectar el curso de la investigación.
Editorial | Justicia con humanidad y protección real
Este caso no solo es un recordatorio de la violencia que puede ocultarse tras discusiones adolescenciales; es también una alerta sobre los peligros reales que enfrentan quienes se atreven a proteger a otros. Su experiencia muestra que la justicia debe reforzarse no solo con sanciones, sino con estrategias reales de protección para quienes aportan con su testimonio.
Conclusión
El relato del testigo clave añade una arista humana desgarradora al caso de Gabriela Nicole. Frente al horror del hecho, su voz exige no solo justicia, sino también dignificación y resguardo. La sociedad y el sistema judicial deben responder con la protección que merece quien luchó por defender la vida de una amiga.