Bogotá, julio de 2025. En medio de una incómoda tensión con Estados Unidos, el presidente Gustavo Petro envió una carta al exmandatario Donald Trump —quien lidera el poder de facto estadounidense— en la que suaviza sus críticas y busca reparar el deterioro en la relación bilateral. El gesto, calificado por sectores políticos como una “metida de patas”, ha generado un debate intenso sobre si se trató de una apuesta prudente o una señal de debilidad frente a la presión internacional.
🤝 Contexto tenso
La disputa se remonta al 26 de enero, cuando Petro impidió el aterrizaje de dos aviones militares de EE.UU. con deportados, argumentando que eran tratados “como criminales”.
Trump respondió de inmediato con aranceles de emergencia del 25 % y restricciones de visas, lo que provocó incertidumbre económica y política en Colombia.
La tensión escaló en junio, tras unas declaraciones de Petro insinuando que altos funcionarios estadounidenses —incluido el secretario de Estado— estaban involucrados en una supuesta conspiración para desestabilizar su gobierno. Esto motivó el retiro temporal de los embajadores.
📬 La carta conciliadora
En una misiva fechada el 23 de junio, enviada directamente a Trump, Petro:
Aclaró que sus comentarios no fueron acusaciones personales ni tenían la intención de cuestionar el rol de EE.UU.
Propuso una cumbre entre Estados Unidos y la Celac para abrir canales de cooperación.
Reconoció que algunas expresiones pudieron resultar “innecesariamente duras” y pidió pasar la página y avanzar.
🔄 Reacciones encontradas
Críticos políticos calificaron la carta como un “recule” obligado, argumentando que cedió ante la presión y dañó la autonomía diplomática de Colombia.
Analistas advierten que este acercamiento puede ser un paso táctico clave para proteger la relación comercial y evitar sanciones mayores.
Desde la Casa Blanca, la respuesta fue fría: el retiro del embajador no ha sido revertido y los funcionarios estadounidenses aún mantienen reservas.
📉 Riesgos y oportunidades
Riesgos:
La relación diplomática permanece frágil y podría derivar en afectaciones económicas, especialmente si se endurecen los aranceles.
Petro ha evidenciado debilidad ante presiones externas y podría enfrentar críticas por limitar el margen de acción nacional.
Oportunidades:
La carta abre puertas a una recomposición de la agenda bilateral: anticrédito, clima, seguridad antidrogas y migración.
Un gesto de cooperación podría fortalecer la posición de Colombia en negociaciones multilaterales y proteger sectores clave como agroexportaciones.
🧭 En resumen
¿Qué representa más este movimiento?
El repliegue calculado de un mandatario frente a una crisis diplomática.
Un posible error táctico que podría minar la percepción de liderazgo nacional.
Lo cierto es que este episodio subraya cómo las dinámicas internacionales, incluso con presión externa, obligan a decisiones políticas que redefinen la agenda y dejan lecciones en la relación estratégica Colombia-Estados Unidos.