La Policía Nacional rindió un sentido homenaje a Niro, canino antiexplosivos de la especialidad K-9, quien tras siete años de servicio culminó su misión institucional, dejando una huella imborrable en la protección de la vida, la seguridad ciudadana y la defensa del país.
Un guardián silencioso contra la amenaza explosiva
Niro hizo parte de los binomios caninos especializados en detección de explosivos, una de las labores más exigentes y de mayor riesgo dentro del servicio policial. Gracias a su entrenamiento, disciplina y lealtad, contribuyó de manera decisiva a prevenir atentados, asegurar escenarios de alto riesgo y salvaguardar a la ciudadanía y a los uniformados en múltiples operaciones.
Su trabajo, muchas veces invisible para la opinión pública, fue fundamental en controles preventivos, verificaciones de seguridad y operativos especiales, donde el olfato entrenado y la coordinación con su guía marcaron la diferencia entre el peligro y la tranquilidad.
Lealtad, disciplina y vocación de servicio
Durante su trayectoria, Niro se destacó por su temple, obediencia y entrega absoluta, cualidades que definen a los caninos de la Policía Nacional. Cada jornada fue asumida con compromiso, convirtiéndose en un compañero fiel y en un símbolo de confianza para su unidad y para la comunidad a la que protegió.
Un adiós con honores
La despedida de Niro representa el reconocimiento a todos los caninos de la Institución, verdaderos héroes de cuatro patas que, sin distinción, entregan su vida al servicio del país. Su legado permanece como ejemplo de valor, servicio desinteresado y amor por la misión.
Compromiso que trasciende
La Policía Nacional reiteró que el trabajo de la especialidad K-9 Antiexplosivos continúa fortaleciéndose, honrando la memoria de caninos como Niro y reafirmando el compromiso institucional con la seguridad, la prevención del riesgo y la protección de la vida.
Hasta pronto, compañero fiel.
Dios y Patria.