Bogotá, agosto de 2025.
El alcalde mayor de la ciudad, Carlos Fernando Galán, ha solicitado formalmente la renuncia protocolaria a los 20 alcaldes locales de Bogotá, marcando una jugada política de gran magnitud en pleno debate de la reforma tributaria. La decisión ha encendido alarmas en el Concejo y generado un clima de incertidumbre en la administración distrital.
¿Qué motivó la medida?
La solicitud se dio en medio de la discusión de un proyecto de estímulos tributarios, liderado desde el distrito, cuyo avance enfrenta retrasos e impedimentos por parte del Concejo.
El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero, explicó que la recolección de renuncias se enmarca dentro de la política de “evaluación permanente” de la administración de Galán.
“Hemos avanzado; sin embargo, el seguimiento y la exigencia serán cada día más rigurosos. Las alcaldías locales deben gobernar lo cotidiano de manera transparente, eficiente y con resultados”.
Contexto político y administrativo
La administración enfrenta denuncias por irregularidades en localidades como Chapinero (compra irregular de motocicletas policiales) y Fontibón (alertas por contratación vial), lo que ha elevado la presión pública y política.
La Contraloría Distrital está por presentar un informe con hallazgos en contratación de alcaldías locales, aumentando el escrutinio institucional.
Cabildantes consideran que el pedido podría convertirse en una herramienta estratégica para presionar decisiones clave del Concejo.
¿Qué sigue?
Las renuncias no son definitivas: el alcalde decidirá, tras evaluaciones, si mantiene o reemplaza a cada mandatario local.
Sectores del Concejo han sugerido retirar o postergar la reforma tributaria hasta que se celebren los ajustes en la administración local, señalando falta de socialización del texto con actores económicos.
Crecen las voces que advierten que este movimiento podría abrir espacio para más cambios en la alta burocracia del Distrito.
Conclusión
La petición de renuncias protocolarias representa un giro político significativo en la relación entre la Alcaldía Mayor y las administraciones locales. Con la reforma tributaria en el centro y las alcaldías bajo lupa, Bogotá vive uno de sus momentos más tensos institucionalmente. Está por verse si la medida lleva a una reestructuración efectiva o queda como maniobra de control político.