Asesinan a taxista en el oriente de Bogotá por negarse a entregar su producido nocturno

Bogotá, 22 de agosto de 2025.
Una madrugada de violencia interrumpió la rutina de trabajo de un taxista en el oriente de la ciudad. El conductor fue víctima de un robo mientras completaba su jornada, pero la simple negativa a entregar sus ingresos provocó una trágica cadena que terminó con su vida.


Lo sucedido

El ataque se registró en la intersección de la calle 57 con carrera 14, en la madrugada del viernes. Un hombre, aparentemente quienes abordó el taxi como pasajero, exigió el dinero acumulado durante la noche. La víctima se negó rotundamente.

Frente a esa resistencia, el agresor atacó con un arma —una pistola de fogueo modificada— y disparó con violencia. El conductor resultó gravemente herido y fue llevado a la clínica Palermo, donde falleció moments después por la gravedad de las lesiones.


Captura en tiempo récord

La comunidad no permaneció indiferente. Vecinos lo retuvieron cuando intentaba huir, lo golpearon y alertaron a la Policía. Los agentes, que ya estaban en alerta por otro hecho delictivo cercano, acudieron al lugar. Se produjo un intercambio de disparos con el sospechoso, de nacionalidad venezolana, quien finalmente fue capturado y puesto a disposición de la Fiscalía. En el sitio se recuperó el arma utilizada en el homicidio.


Impacto y reflexión

Este caso demuestra la realidad cruda que enfrentan muchos conductores: trabajar nocturnamente puede ser una estrategia de supervivencia, pero también implica exponerse a riesgos extremos. El hecho de que un simple “no” a entregar lo ganado desencadenara un crimen mortal refleja un deterioro alarmante en el respeto por la vida y el trabajo.

Se hace urgente fortalecer los protocolos de seguridad para taxistas, incrementar la presencia policial en zonas vulnerables y crear líneas de apoyo comunitario que permitanç respuesta rápida ante emergencias.


Conclusión

Un taxista fue asesinado por un delito común que no logró consumarse: el robo del producido nocturno. Su muerte encierra un mensaje doloroso y una evidencia: sin protección y sin acción preventiva, la vulnerabilidad puede ser mortal. La justicia debe actuar, y la ciudad proteger.

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