MEDELLÍN RINDIÓ HOMENAJE AL GENERAL VALDEMAR FRANKLIN QUINTERO, ASESINADO POR EL CARTEL DE MEDELLÍN EN 1989

La Policía Nacional y la Alcaldía de Medellín realizaron un acto de memoria en honor al brigadier general Valdemar Franklin Quintero, asesinado en 1989 en medio de la violencia desatada por el Cartel de Medellín. Durante la ceremonia, sus familiares recibieron la estatuilla “Edificadores de Paz”, como reconocimiento a su trayectoria, servicio y legado.

Medellín, Antioquia. Más de tres décadas después de su asesinato, la memoria del brigadier general Valdemar Franklin Quintero volvió a ser protagonista durante un homenaje realizado por la Policía Nacional y la Alcaldía de Medellín para reconocer su trayectoria y recordar a los integrantes de la institución que perdieron la vida en cumplimiento de su deber.

Quintero fue asesinado en 1989 por el Cartel de Medellín, en uno de los periodos más violentos de la historia reciente de Colombia, marcado por la confrontación del narcotráfico contra el Estado.

La ceremonia reunió a familiares del oficial, autoridades civiles y policiales y representantes de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP).

UNA VIDA MARCADA POR LA DEFENSA DE LA LEGALIDAD

Durante el acto se recordó la trayectoria del brigadier general y su actuación frente a las amenazas que enfrentaban las instituciones durante el auge del narcotráfico.

La Policía destacó especialmente su defensa de la legalidad, el orden constitucional y la lucha contra la corrupción, principios que marcaron su carrera hasta el momento de su asesinato.

Su muerte ocurrió en una época en la que el Cartel de Medellín desarrollaba una estrategia de violencia dirigida contra autoridades, integrantes de la Fuerza Pública, funcionarios judiciales, dirigentes políticos, periodistas y ciudadanos.

El homenaje buscó recordar al oficial no solamente por las circunstancias de su muerte, sino por el significado que su trayectoria mantiene para las nuevas generaciones de policías.

FAMILIARES RECIBIERON LA ESTATUILLA “EDIFICADORES DE PAZ”

Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la entrega a los familiares del brigadier general Quintero de la estatuilla “Edificadores de Paz”.

La distinción forma parte de las acciones de memoria y dignificación dirigidas a policías víctimas y a sus familias.

La escultura representa de manera abstracta a un policía que protege con sus brazos a Colombia y a sus habitantes. Su diseño circular y envolvente busca simbolizar conceptos como protección, custodia y servicio, mientras la mirada hacia el horizonte representa la convivencia, la solidaridad y la esperanza.

Más allá de la pieza física, el reconocimiento busca mantener presente la historia de quienes murieron mientras ejercían funciones al servicio del Estado.

MEMORIA PARA LAS NUEVAS GENERACIONES

El homenaje también puso sobre la mesa la importancia de preservar la memoria histórica de los integrantes de la Policía que han sido víctimas de diferentes expresiones de violencia en Colombia.

A través de la UNIPEP, la institución desarrolla actividades orientadas a documentar estas historias, dignificar a las víctimas y acompañar a sus familias.

La ceremonia dedicada a Valdemar Franklin Quintero se inscribe precisamente dentro de ese proceso de reconocimiento.

Para las autoridades participantes, conservar estos relatos permite que las nuevas generaciones conozcan el impacto que tuvieron diferentes etapas del conflicto y de la violencia asociada al narcotráfico sobre quienes integraban las instituciones del Estado.

UN NOMBRE LIGADO A UNA DE LAS ÉPOCAS MÁS VIOLENTAS DE MEDELLÍN

La figura de Valdemar Franklin Quintero permanece vinculada históricamente a los años en que Medellín enfrentó la escalada terrorista y criminal protagonizada por el narcotráfico.

Su asesinato en 1989 ocurrió en un contexto de confrontación en el que el Cartel de Medellín recurrió sistemáticamente a homicidios y otras acciones violentas para presionar al Estado y proteger sus intereses criminales.

Décadas después, su familia volvió a recibir un reconocimiento público en la misma ciudad que fue escenario de aquella época.

El acto realizado por la Policía Nacional y la Alcaldía de Medellín buscó convertir esa memoria en un ejercicio de reconocimiento a las víctimas y de preservación histórica.

Con la entrega de la estatuilla “Edificadores de Paz”, las autoridades reiteraron que la historia de Quintero y de otros policías asesinados debe permanecer documentada y ser transmitida a las nuevas generaciones como parte de la memoria de la violencia que vivió Colombia y de las personas que la enfrentaron desde las instituciones.

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