El 25 de julio de 2025, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció el fin de una práctica turística arraigada en la ciudad: el uso de llamas como atracción para turistas en lugares emblemáticos como la Plaza de Bolívar y Monserrate. Esta decisión ha sido celebrada por ciudadanos y organizaciones animalistas que consideran que las llamas no deben ser sometidas a jornadas de trabajo en espacios públicos.
Fin de una tradición controvertida
Durante años, las llamas fueron utilizadas como una atracción turística en Bogotá, permitiendo a los visitantes tomarse fotografías con estos animales. Sin embargo, esta práctica fue objeto de críticas debido a las condiciones en las que se mantenían a las llamas y al impacto que generaba en su bienestar. El alcalde Galán destacó que los animales son seres sintientes y no deben estar sometidos a jornadas de trabajo en espacios públicos.
Censo y protección animal
Como parte de esta iniciativa, la Alcaldía de Bogotá ha iniciado un censo para determinar el número y estado de las llamas que actualmente se encuentran en la ciudad. El objetivo es garantizar su protección y bienestar, y evitar su explotación económica en el futuro. Este esfuerzo también tiene como fin asegurar que las llamas reciban el cuidado adecuado y se les reubique de manera que puedan vivir en condiciones que respeten su naturaleza.
Apoyo a los trabajadores afectados
La medida también contempla el apoyo a las personas que dependían económicamente de esta actividad. Se ofrecerán programas de reconversión laboral y capacitación para facilitar su transición a otras actividades económicas. Este paso no solo busca garantizar el bienestar de los animales, sino también ayudar a quienes estaban involucrados en la práctica de una manera que les permita continuar trabajando sin comprometer la ética ni el bienestar animal.
Un paso hacia una Bogotá más ética
Esta decisión representa un avance en la protección de los derechos de los animales y en la construcción de una ciudad más ética y respetuosa con todas las formas de vida. La comunidad ha expresado su apoyo a esta iniciativa, reconociendo la importancia de garantizar el bienestar de los animales en el espacio público.
Con esta acción, Bogotá se posiciona como una ciudad comprometida con la protección animal y el respeto por los derechos de los seres sintientes. Este cambio en la política pública refleja una evolución hacia una ciudad más consciente y respetuosa con los derechos de los animales y su papel en la sociedad.