Hallazgo arqueológico en Belice: descubren tumba real de un rey maya

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Houston, liderado por Diane y Arlen Chase, ha sacado a la luz una tumba de hace 1.700 años en Caracol, Belice. Se trata del entierro del primer rey conocido de dicha ciudad, Te K’ab Chaak, quien asumió el poder alrededor del 331 d.C. y fundó una dinastía que perduró unos 460 años.


🕵️‍♂️ Detalles reveladores del hallazgo

  • La tumba está ubicada en la Acrópolis Noreste, cerca del palacio de Caana.

  • Contiene los restos de un hombre de avanzada edad —1,70 m y sin dientes— rodeado de ofrendas:

    • Máscara funeraria de jade, cuentas tubulares talladas en hueso, y conchas exóticas del Pacífico.

    • 11 vasijas de cerámica decoradas con motivos de aves, coatimundis y otras deidades mayas.

    • Artefactos de obsidiana, indicativos de contacto con Teotihuacán.


🌍 Implicaciones históricas

  • Es la primera tumba real identificada en Caracol, confirmando físicamente la existencia de Te K’ab Chaak.

  • Confirma que Caracol tenía vínculos tempranos con otras ciudades mesoamericanas, reflejando una red diplomática avanzada antes del 378 d.C.

  • Este descubrimiento permite reescribir capítulos claves sobre la organización política y las relaciones interregionales de los mayas en el periodo Clásico Temprano.


🔍 ¿Por qué importa este hallazgo?

  1. Identidad confirmada: por primera vez se asocia un enterramiento real con registros epigráficos de la ciudad.

  2. Cronología ajustada: destapa datos de una dinastía que influenció las estructuras de poder en Mesoamérica.

  3. Narrativa rejuvenecida: el hallazgo militariza la idea de que la élite maya tenía una compleja red política previa a su expansión y dominación.


¿Qué sigue?

  • Profundización en el estudio de objetos ceremoniales y su simbolismo religioso.

  • Análisis del grado e impacto del intercambio cultural con Teotihuacán.

  • Nuevas excavaciones en otras áreas de Caracol buscando confirmar más tumbas reales.


Este descubrimiento no solo revela una historia milenaria, sino que también nos conecta con la cosmovisión y diplomacia de uno de los imperios precolombinos más fascinantes.

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