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Zona de Ubicación Temporal en el Catatumbo: el Gobierno avanza en acuerdos con el Frente 33 en medio de divisiones y tensiones

Tibú, Norte de Santander – Mayo 23 de 2025 — En un hecho que marca un nuevo capítulo en el proceso de paz con las disidencias de las FARC, el Gobierno Nacional oficializó la creación de una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) para el Frente 33, una de las estructuras armadas más activas y desafiantes del noreste colombiano. El anuncio fue formalizado mediante resolución 161, estableciendo el área rural del municipio de Tibú, en el corazón del Catatumbo, como el punto de concentración para aproximadamente 500 combatientes de esta facción disidente.

Esta medida, que hace parte de la estrategia de la “paz total”, busca ofrecer un marco territorial y jurídico para facilitar el tránsito hacia la dejación de armas, la reincorporación y la negociación política, en un entorno controlado por el Estado, aunque no exento de controversias.


🏞️ Un territorio estratégico y marcado por la guerra

El Catatumbo ha sido durante años uno de los territorios más disputados por actores armados ilegales. La presencia histórica de la guerrilla, el narcotráfico, grupos posdesmovilización y estructuras criminales como el ELN y las propias disidencias ha convertido la zona en un campo de conflicto permanente. La llegada del Frente 33, tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016, intensificó aún más la disputa territorial.

La creación de la ZUT en este punto específico no es casual: se trata de un gesto político y estratégico para desescalar las confrontaciones, frenar el reclutamiento forzado y permitir el retorno progresivo de las comunidades desplazadas por la violencia.


📋 Condiciones de la Zona de Ubicación Temporal

La Zona de Ubicación Temporal tendrá inicialmente una duración de siete meses, durante los cuales los integrantes del Frente 33 deberán movilizarse voluntariamente al área establecida. Para garantizar su presencia, se ha fijado un plazo de 45 días a partir de la entrada en vigor del decreto.

En este territorio:

  • Se suspenderán órdenes de captura nacionales e internacionales, incluidas las solicitudes de extradición.

  • Se desplegarán programas de reincorporación y desarrollo social para los excombatientes y sus núcleos familiares.

  • El Gobierno asumirá el control de la seguridad dentro del área y sus alrededores, evitando presencia de otras fuerzas armadas ilegales.

  • Se habilitarán canales de verificación y monitoreo para garantizar que no se cometan crímenes ni se perpetúe el uso de armas fuera del marco del acuerdo.


⚠️ División interna en las disidencias y tensiones en el Estado Mayor

La decisión, sin embargo, no ha estado exenta de polémica. La facción del Frente 33, aunque históricamente ha manifestado su disposición al diálogo, no cuenta con el respaldo pleno del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC (EMC), liderado por alias “Iván Mordisco”. Esto ha generado fisuras internas en la estructura disidente, ya que varios frentes consideran que se han tomado decisiones unilaterales sin el debido consenso.

Algunos líderes del EMC han manifestado que no están de acuerdo con los tiempos, el lugar ni las condiciones impuestas por el Gobierno, advirtiendo que una fragmentación del proceso podría debilitar el objetivo de una negociación integral.


👥 Impacto humanitario y retorno de desplazados

Más allá de las divisiones políticas y militares, la ZUT representa una esperanza para las comunidades del Catatumbo. Se estima que más de 67.000 personas han sido desplazadas por la violencia en esta región durante los últimos tres años. El establecimiento de una zona controlada por el Estado, con presencia institucional, podría abrir la puerta al retorno seguro y voluntario de estas familias, así como a la reactivación económica de zonas rurales hoy abandonadas.

Organismos humanitarios y sociales han solicitado garantías para los líderes comunitarios que han sido amenazados por denunciar la presencia armada, y han pedido que las negociaciones incluyan a las víctimas y poblaciones afectadas directamente por el conflicto.


🧩 Un paso audaz en una estrategia ambiciosa

La formalización de esta zona es un paso clave en el ambicioso plan de paz total, promovido por el Gobierno Nacional. No obstante, también se convierte en una prueba de fuego: su éxito dependerá de la voluntad real de los actores armados de acogerse al proceso, del control efectivo del territorio, y de la capacidad institucional del Estado para garantizar que la ZUT no se convierta en un refugio de impunidad.

Este experimento de reincorporación territorial también reabre el debate sobre las experiencias fallidas de zonas veredales tras el Acuerdo de Paz de 2016, algunas de las cuales fueron desmanteladas por falta de cumplimiento de garantías, lo que llevó a muchos excombatientes a retomar las armas.


🗣️ ¿Paz duradera o tregua provisional?

La Zona de Ubicación Temporal en el Catatumbo no es solo un espacio físico. Es, sobre todo, una apuesta política de alto riesgo. Representa la oportunidad de desactivar una de las estructuras más violentas del país, pero también plantea interrogantes sobre la coherencia de los procesos de negociación, la consistencia del liderazgo insurgente, y el grado de coordinación real entre el Gobierno y las disidencias.

Colombia observa con atención este desarrollo. Y el Catatumbo, región olvidada por décadas, se convierte hoy en el epicentro de una paz posible, pero frágil, que solo el tiempo, la vigilancia ciudadana y la acción efectiva del Estado podrán consolidar.

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